Vieja escuela. Roma

Año 2005, Plaza de San Pedro en el Vaticano

Un fotógrafo romano se ganaba la vida con la venta de retratos con su cámara de doble objetivo, lo que se llamaba en el argot un rápido: retrato y revelado en 15 minutos.

Un instante captado con su cámara, una instantánea de un mundo que se fue en un instante

Antes de la era selfie y del egocentrismo fotográfico